Nuestro encuentro con el Mundo y Tiempo de Dios
Por: Lic. Cecilia María Valderrama Zaldívar
En estos días que vivimos las gracias especiales que derrama la Virgen del Rosario del Pozo a todos los que nos protegemos debajo de su manto protector, nos damos cuenta que cada uno de estos 33 días, son una constante invitación del Mundo Sobrenatural, del Mundo de Dios, para empezar a darle a nuestras vidas ese cambio, esa transformación vital, que va más allá de “cumplir” los Mandamientos, que va en el orden de dejar el pecado en nuestras vidas.
La transformación de cada ser humano, en el fuego del amor del Espíritu Santo, para ser ese hombre o mujer nuevos, en las palabras de San Pablo, lograr el “…revestirnos del hombre nuevo dejando atrás al hombre viejo que hay en nosotros…” sólo lo iremos consiguiendo si buscamos renacer de las aguas bautismales de nuestra propia conversión, para ser ese faro de la luz que refleje a Cristo, que ilumine a todos los que le rodean con el amor que nos predico Nuestro Salvador, con su pasión, muerte y Resurrección.
Y ¿cómo podemos reflejar esa la luz de Cristo en nuestras vidas?, pues en primerísimo lugar debemos hacer un propósito firme de dejar a un lado todo aquello que nos aleja de Dios, en una palabra a dejar el pecado en nuestras vidas, porque en ocasiones de manera ilusoria o ingenua, pensamos que Dios es tan bueno, que no importa el estado que guarde nuestra alma, para comunicarnos sus gracias y bendiciones, pues Dios es tan bueno y nos ama tanto que pasará esto por alto para seguirnos dando sus gracias.
En efecto, el amor de Dios y de María Nuestra Madre, es infinito por nosotros, pero debemos ser conscientes de que para vivir en el Mundo y Tiempo de Dios, debemos ponernos en sintonía con Dios. Por ello, te invitamos en estos días a participar con nosotros en la Celebración Magna en Unidad del 56 Aniversario, uniéndote con nosotros en oración y sacrificio todos los domingos de este mes a partir de las 7:00 pm, con tus amigos y familiares, te invitamos a hacer una buena confesión y a reanudar tu vida sacramental, a decidirte por dejar totalmente todo aquello que te aparta de Dios.
De esta forma y con una actitud fundada en una profunda conversión y arrepentimiento, todos unidos podremos encontrarnos juntos en el Mundo y Tiempo de Dios, en el Cielo cuando sea así Su Voluntad.


Artículos(RSS)