La Familia, pilar fundamental y esencial de nuestra sociedad contemporánea
Por: Lic. Cecilia María Valderrama Zaldívar
La Ciudad de México, fue la sede del VI Encuentro Mundial de las Familias, que se celebró del 14 al 18 de enero del presente año, este acontecimiento no puede pasar desapercibido por ningún hombre de buena voluntad, independientemente de sus creencias, debido a las siguientes consideraciones:
• México como país constituye el segundo país con mayor número de católicos en todo el mundo (el primero es Brasil).
• Nuestra Nación ha sufrido graves ataques contra la familia en los últimos 10 años, por mencionar algunos; el creciente aumento de familias de madres solteras, la aparición de las llamadas “Sociedades de Convivencia”, la proliferación de grupos que en búsqueda de un reconocimiento pretenden ostentarse como familias con todos los derechos y obligaciones que amparan las leyes civiles, como lo son los grupos de lesbianas y homosexuales, incluyendo la despenalización del aborto en la Ciudad de México, que constituye la concentración más grande de habitantes en todo el país.
• La presencia de un Presidente mexicano en la ceremonia de apertura del Congreso Internacional de la familia convocado por la Iglesia Católica.
• Desde luego no podemos dejar pasar el número de asistentes a este evento, casi 12,000 personas de todas las edades, profesiones y estratos sociales, de familias enteras que se reunieron en torno al Congreso para retomar el rumbo de su familia y orientarla hacia su verdadera finalidad, “la santidad”, para conquistar así la salvación eterna.
El evento conllevó una gran organización que dejó ver el espíritu de cooperación que debe existir entre los diversos miembros y actores dentro de la Iglesia Católica, sobre el particular me gustaría mencionar que fue impresionante la presencia de miles de jóvenes que sin restricción de tiempo y llenos de alegría integraron el grupo de edecanes y orientadores de todos los participantes.
Los primeros tres días estuvieron llenos de conferencias y mesas redondas magistrales pronunciadas por importantes especialistas internacionales sobre la familia, el progreso, la política, los derechos humanos, la sexualidad humana, la Teología del Cuerpo y sobre las problemáticas y obstáculos que asechan a la familia en nuestro tiempo.
Es de gran importancia hacer una mención especial a la presencia de nuestro Presidente de la República, Lic. Felipe Calderón Hinojosa en la ceremonia inaugural del encuentro. Es la primera vez que un Presidente mexicano preside un evento como el que nos ocupa.
El Presidente Calderón expresó su reconocimiento a la fe y formación católicas que durante su trayectoria ha recibido, de manera valiente hizo alusión, nuestro Presidente, a San Felipe de Jesús, primer mártir mexicano, como “su santo patrón” y lo hizo con mucho orgullo y satisfacción, lo que dejó ver sus profundos valores cristianos y su deseo por construir un México, mejor, más justo y solidario con los que más sufren y sobretodo mencionó que la desintegración familiar y el divorcio constituyen algunas de las principales causas de la delincuencia entre los jóvenes.
Pero más allá de nuestra política, es de celebrarse que nuestro Presidente con valentía diga que es católico, pida nuestras oraciones y enaltezca el valor de la familia como la célula esencial de la sociedad, para la consecución del bien común de nuestra Nación.
Efectivamente, todos los católicos del mundo debemos revaluar y enaltecer la importancia de la familia como el pilar y base fundamental para la formación de la persona humana, como un ser digno y productivo para la sociedad y la Nación entera, es la familia “iglesia doméstica”, “primera escuela de formación en la virtudes humanas y sobrenaturales de la persona humana” y primordialmente “auténtica y originaria formadora de los seres humanos que aspiran a la plenitud de la perfección en la santidad”, primera y primordial vocación a la que cada ser humano es llamado en su destino trascendental hacia su verdadera Patria Eterna, el Cielo.
La Virgen del Rosario del Pozo en sus mensajes deja como propósito de sus manifestaciones ocurridas en Sabana Grande, Puerto Rico, que Ella ha venido a formar una nueva estirpe de cristianos verdaderos, hombres y mujeres que puestos de pie pongan a Dios y el servicio a sus hermanos como prioridad en sus vidas; y ¿qué mejor lugar para comenzar esa formación de la nueva estirpe, de la que nos habla Nuestra Señora del Rosario del Pozo en su mensaje, que la familia?
Solamente, dándole a la familia el verdadero lugar que debe tener en todos los ámbitos del acontecer humano, podremos construir la Civilización del Amor, de la que siempre hablaba nuestro amado Papa Juan Pablo II, una civilización en donde reine el verdadero amor entre los hombres, exista la justicia, la solidaridad, la paz y la unidad a la que todo hombre y mujer de este tiempo, deben aspirar en su búsqueda hacia la santidad.


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